Universidad para Líderes ha creado este blog como un foro para discutir temas relacionados con los pilares fundamentales en los que descansa la filosofía de nuestra universidad: (1) Biblia y teología contextual, (2) evangelización y discipulado, (3) liderazgo y (4) justicia social y denuncia profética.

 

Aunque el foro ha sido creado para los estudiantes de nuestra universidad, se espera que personas particulares participen en el mismo. Que aquellas personas que lo hagan, participen con reflexiones de altura y bien fundamentadas. Nuestro objetivo no es crear polémica sino ciencia y cada uno puede hacer aportes significativos que nos orienten a todos.

¿Debe una mujer predicar o enseñar en la iglesia? Un análisis a la teología paulina

Por José Agustín Arce




“Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.” I Corintios 14:34 (RV 1960)


La escritura del texto que antecede se le atribuye en el canon a Pablo, quien escribe a la comunidad cristiana o iglesia de Corinto. El texto en cuestión ha sido muy controversial ya que a primera vista parece indicar que Pablo ordena a las mujeres a permanecer calladas en la iglesia, en otras palabras, les prohíbe hablar en las congregaciones, lo que ha sido interpretado por muchos y muchas como una prohibición a que la mujer predique o enseñe en la iglesia, y mucho menos ocupe puestos de liderato sobre un hombre.


De entrada, resulta interesante el texto ya que, si fue escrito por Pablo, sería contrario a las palabras de liberación que Jesucristo había traído y promovido para las mujeres y a quien Pablo predicaba enfáticamente. Para poder descubrir si realmente Pablo está ordenando a las mujeres callar o prohibiéndoles hablar en la iglesia haremos un análisis lingüístico del texto que incluirá tanto el elemento lingüístico como el elemento histórico.


1. Elemento Lingüístico


El asunto que debemos analizar gira en torno si el texto citado constituye una amonestación en forma de mandato de Pablo hacia las mujeres recordándoles que no pueden hablar en las congregaciones ya que, según el autor, así lo establece la ley.

Para poder lograr un mejor entendimiento de las palabras de Pablo incluiremos los versículos del 33-38 que acompañan al texto bajo análisis. Veamos el texto en su idioma original griego junto con la traducción al castellano.



1 Co 14:33-38


33 οὐ γάρ ἐστιν ἀκαταστασίας ὁ θεὸς ἀλλὰ εἰρήνης. Ὡς ἐν πάσαις ταῖς ἐκκλησίαις τῶν ἁγίων 34 αἱ γυναῖκες ἐν ταῖς ἐκκλησίαις σιγάτωσαν· οὐ γὰρ ἐπιτρέπεται αὐταῖς λαλεῖν, ἀλλὰ ὑποτασσέσθωσαν, καθὼς καὶ ὁ νόμος λέγει. 35 εἰ δέ τι μαθεῖν θέλουσιν, ἐν οἴκῳ τοὺς ἰδίους ἄνδρας ἐπερωτάτωσαν· αἰσχρὸν γάρ ἐστιν γυναικὶ λαλεῖν ἐν ἐκκλησίᾳ. 36 ἀφ᾽ ὑμῶν ὁ λόγος τοῦ θεοῦ ἐξῆλθεν, ἢ εἰς ὑμᾶς μόνους κατήντησεν; 37 Εἴ τιςδοκεῖ προφήτης εἶναι ἢ πνευματικός,ἐπιγινωσκέτω ἃ γράφω ὑμῖν ὅτι κυρίου ἐστὶν ἐντολή·38 εἰ δέ τιςἀγνοεῖ, ἀγνοεῖται.


[33 porque Dios no es un Dios de desorden sino de paz, como en todas las iglesias de los santos. 34 Las mujeres guarden silencio en la iglesia, pues no les está permitido hablar sino que estén sumisas, como lo establece la ley. 35 Y si quieren saber algo, que se lo pregunten en casa a sus esposos; porque es indecoroso que una mujer hable en la iglesia.36 ¿Acaso la palabra de Dios procedió de ustedes? ¿Oson ustedes los únicos que la han recibido? 37 Si alguno se cree profetao espiritual, reconozca que esto que les escribo es mandato del Señor.38 Si no lo reconoce, tampoco él será reconocido].


Cuando los traductores modernos estudian el griego que utilizaron los autores del Nuevo Testamento en la Biblia, deben determinar dónde comienza y termina una frase porque el griego de esa época no tenía marcas de puntuación ni espacios entre las palabras. A veces la elección de estas marcas le da un significado diferente al texto. Por ejemplo, en algunas traducciones al español, el versículo 33 se lee “porque Dios no es un Dios de desorden sino de paz. Como es costumbre en las congregaciones de los creyentes”,[1] y en otras “porque Dios no es Dios de confusión, sino de paz, como en todas las iglesias de los santos”.[2] Por lo tanto, el primer tema a determinar en el caso del pasaje de 1 Co 14:33, es entender dónde colocar la puntuación, si antes o después de “como en todas las congregaciones de los santos”.[3]

Esto es importante. Pablo pudo haber escrito un principio universal, como el que todas las mujeres guarden silencio “como en todas las congregaciones de los santos” o no. La evidencia textual de manuscritos antiguos, y también las opiniones positivas sobre la mujer en el ministerio del propio Pablo, dejan claro que la frase “como en todas las congregaciones de los santos”, debe ir junto con el pensamiento “Dios no es Dios de desorden”. [4]


De igual forma, en el v. 33, Pablo sintetizó el empleo de una regla exegética de general-particular. Con esta regla estableció un principio general acerca del carácter de Dios: “Dios no es un Dios de desorden” aplicable a un “todo general” y luego hace la restricción correspondiente con la particularidad. En este caso lo particular es “las iglesias de los santos”.


Nótese la aplicación de esta regla también en Ro 3:21-26 donde la particularidad es “los que creen” en la generalidad de que “todos” son salvos en Cristo; Ro 3:27-31, la particularidad es “por la fe” ya sean circuncidados o no, y la generalidad es que “todos” son justificados, y en Ro 1:16-17 lo dice un poco diferente cuando establece la generalidad de que “todos son justificados”, y la particularidad es “primeramente judíos y también los gentiles”[5]


Pablo repite este principio tres veces en 1 Co 14. En los vv. 26, 33 y 40. La idea principal es que como Dios es un Dios de orden, todos deben participar en la adoración cristiana en forma ordenada y para edificación, pues los cristianos están llamados a imitar el carácter de Dios.


En el capítulo 14 de 1 de Corintios, Pablo ilustra cómo se aplica este principio y utiliza ejemplos con relación a los que hablan en lengua, los que profetizan (vv. 27-32) y respecto a las mujeres en la iglesia (vv. 34-49).


De una lectura cuidadosa, resulta obvio que Pablo está respondiendo a inquietudes que le plantearon los creyentes corintios por carta. Por ejemplo, en 1 Co 7:1 Pablo dice, “Paso ahora a los asuntos que me plantearon por escrito: «Es mejor no tener relaciones sexuales»”. Pablo deja en claro que está respondiendo a las preguntas que recibió. Claro está, se hace más difícil detectar esto cuando no existe una indicación directa, pero se puede reconocer por el uso de marcadores del discurso que son palabras que se utilizan para anunciar cambios o énfasis.[6] Veamos.

La epístola contiene varios términos que indican que Pablo está citando un dicho y respondiendo o reaccionando al mismo. Entre las palabras combinadas que emplea Pablo para citación-respuesta se encuentran las siguientes[7]:


1. “Sino…. no”[8] o en forma inversa “No… sino”. Se observan estas combinaciones profusamente en la epístola.[9] Por ejemplo, en 1 Co 14:2, “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios”, se emplea la combinación “no… sino”.

2. La expresión “sabemos que”.[10] Aparece catorce veces en la epístola.[11] Con estas palabras, Pablo hacía aplicaciones de conceptos más explicaciones.[12] Es como si dijera, “hasta aquí hemos dicho que...”.[13] Por ejemplo, en 1 Co 12:2-3, dice “saben que cuando eran paganos…, por eso les advierto que nadie que esté hablando por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús...”.

3. La combinación de palabras “como… sino”.[14] Esta combinación aparece cuatro veces en la epístola.[15] Con estos términos, Pablo establece comparaciones correctivas como por ejemplo en 1 Co 3:1, “Yo, hermanos, no pude dirigirme a ustedes como a espirituales sino como a inmaduros, apenas niños en Cristo”.

4. La palabra “como” para establecer comparaciones, correcciones o citas textos en forma directa o indirecta.[16] Pablo emplea este término unas diecisiete veces. Por ejemplo, en 1 Co 14:34, “como también la ley lo dice”.

5. “Si… sino”. Pablo emplea condicionales y busca corregir algunos conceptos y conductas.[17] Estas expresiones sirven para indicar correcciones también a lo que otros dicen. Por ejemplo, “si otros no me reconocen como apóstol, ¡para ustedes sí lo soy! Porque ustedes mismos son el sello de mi apostolado en el Señor” (1 Co 9:2).

6. “Ni… ni”.[18] Esta expresión aparece cinco veces. Y es similar en su uso a “o… o”.[19] En 1 Co 8:6-8, Pablo establece comparaciones con la combinación de términos mencionados en el punto #1, y también la de este punto. “Pero no todos lo saben. Algunos siguen tan acostumbrados a los ídolos, que comen carne a sabiendas de que ha sido sacrificada a un ídolo, y su conciencia se contamina por ser débil: ‘lo que comemos no nos acerca a Dios’; no somos mejores por comer ni peores por no comer”. Algunos estudiosos consideran que las dos partes de la de la refutación de 8:8 con “no…ni” es análoga al estilo de “o… o” de 14:36,[20] “¿O la palabra de Dios procedió de ustedes? ¿O son ustedes los únicos que la han recibido?”.

7. Uno de los mayores indicadores que marca la inclusión de la opinión de otro es el término griego ἢ (è), que en muchas ocasiones resulta difícil de traducir. [21]Los eruditos han luchado por determinar cuándo Pablo cita las palabras de otros. Un indicador importante es el uso de esta palabra. Algunas veces Pablo usa esta partícula como una reacción emocional para mostrar desaprobación a situaciones existentes.[22] El equivalente más cercano en español podría expresarse como sigue: “¿Qué?” o “¡Tonterías!” o “¡Para nada!”, incluso puede tener alguna reminiscencia en la interjección castiza “¡eh!”.[23] Este término aparece 49 veces en 1 Corintios.


Señala Scholtus que en algunos casos, los traductores simplemente ignoraron dicho término en la traducción, como la Nueva Versión Internacional (NVI), porque el término conlleva contenido emocional más que intelectual, lo que ella describe como lamentable, porque si se incluyera, la idea que Pablo desea verter tendría más sentido.


A continuación algunos de los ejemplos utilizados por Scholtus de como Pablo responde directamente a las inquietudes planteadas por correspondencia de los corintios utilizando este término (solo se coloca la respuesta que da Pablo y entre corchetes la traducción probable). Nótese que en algunos pasajes, los traductores no han incluido la traducción del término.


1 Co 1:13 “¿O [“¡Vaya!”] es que fueron bautizados en el nombre de Pablo?”

1 Co 6:2 “¿Acaso [“¿Qué?”] no saben que los creyentes juzgarán al mundo?”

1 Co 6:9 [“¿Qué?”] ¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios?”

1 Co 6:16 “[“¡Tonterías!”] ¿No saben que el que se une a una prostituta se hace un solo cuerpo con ella?”

1 Co 6:19 “¿Acaso [“¿Qué?”] no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios?”

1 Co 9:6 “¿O [“¡Tonterías!”] es que sólo Bernabé y yo estamos obligados a ganarnos la vida con otros trabajos?”

1 Co 9:7 “[“¡Tonterías!”] ¿Qué pastor cuida un rebaño y no toma de la leche que ordeña?”

1 Co 9:8 “[“¿Qué?”] ¿No lo dice también la ley?”

1 Co 9:10 “o [“¿Qué?”] lo dice más bien por nosotros?”

1 Co 10:22 “¿O [é, “¡Tonterías!”] provocaremos a celos al Señor?”

1 Co 11:22 “¿O [“¿Qué?”] es que menosprecian a la iglesia de Dios y quieren avergonzar a los que no tienen nada?”

1 Co 14:36 “¿Acaso [“¡Tonterías!”] ha salido de vosotros la palabra de Dios, o [“¿Qué?”] solo a vosotros ha llegado?”


Otra vez se observa la doble aplicación paulina en 1 Co 14:36. Esto muestra que Pablo estuvo dando respuesta a una pregunta de los creyentes de la iglesia de Corinto. La cantidad de pasajes mencionados a lo largo de todos los capítulos de la epístola nos deja ver la frecuencia con la que Pablo respondía a consultas y correcciones de conceptos sobre prácticas o costumbres incorrectas.


¿Cómo se puede saber que las preguntas retóricas en el v. 36 son una argumentación en contra de la postura de los corintios? Pablo inicia las preguntas con partícula ἢ [é] explicada en el punto 7 como un indicador que marca la inclusión de la opinión de otro, y que utiliza otras veces en la carta para argumentar en contra de la posición de los corintios (1:13; 5:11; 9:6, 8, 10; 11:22) o para manifestar la desaprobación de sus prácticas (6:2, 9, 19; 10:22; 11:14).


Por lo tanto, en lugar de proponer que la mujer guarde silencio, Pablo estaba combatiendo la prohibición de los hombres de Corinto. Estos estaban pretendiendo impedir que la mujer se expresara en las reuniones de adoración porque consideraban que la Palabra de Dios solo pertenecía apropiadamente a los hombres y solo derivadamente a cualquier mujer casada con alguno de ellos.


El resumen de Pablo expone lo absurdo de esta aseveración al establecerlo en cada una de las preguntas del v. 36 porque ambas requieren de una respuesta negativa. Obviamente la palabra de Dios no se originó con los hombres ni solo les llega a ellos; por lo tanto, es ridículo, y contrario al carácter del evangelio y de lo trasmitido en la palabra escrita, actuar como si la palabra perteneciera apropiadamente a los hombres y se desaprobara que las mujeres pudieran expresarse o hacer preguntas sobre ella en la iglesia.[24]


Por otro lado, cabe señalar que, aunque 1 Corintios está reconocida como un escrito indisputablemente paulino, no significa que absolutamente todo lo que la epístola contiene provenga de Pablo. En los estudios sobre 1 Corintios hechos en los últimos años, existe una tendencia creciente a descubrir interpolaciones no paulinas[25]. Sin embargo, aunque la respuesta sea afirmativa, debemos reconocer que este texto forma parte del canon. Por lo tanto, no podemos descartarlo de plano, sino que hay que interpretarlo en sí mismo y a luz del resto de las Escrituras


2. Elemento Histórico


Las cartas pastorales son 1 y 2 a Timoteo y a Tito. Se les llama así desde inicios del siglo XVIII porque no están dirigidas a una comunidad sino al líder de la comunidad. Existe consenso entre los estudiosos[26] de que, a pesar de que la tradición atribuyó las cartas pastorales al apóstol Pablo, éstas no pueden haber sido escritas por él. Estos señalan que el autor o los autores de los dos textos en cuestión trata de hablar como Pablo, pero le falla la memoria histórica, ya que en las iglesias fundadas por Pablo, las mujeres no sólo hablaban, sino que también profetizaban (como las hijas de Felipe y las profetisas de 1Corintios 11), dirigían la oración (como las mujeres de ese mismo texto), enseñaban (como Priscila) y tenían puestos de autoridad (como Febe, Junia y muchas otras).[27]

El tenor de este texto no es coherente con el contexto eclesiástico de los tiempos de Pablo. Las iglesias paulinas del primer siglo se caracterizaban por el entusiasmo y el énfasis en los carismas, lo cual es evidente en toda la unidad que trata sobre el culto (1 Co 11-14). En cambio, en el siglo II, los carismas ya no son entendidos como un don de Dios para todos, “sino que se concentran en el don dado a los jefes de comunidad (1 Tm 4,14; 2 Tm 1,6), robusteciendo de este modo su autoridad”[28].


Conti señala que estas cartas, al igual que las deuteropaulinas, fueron escritas por un pseudoepigrafe[29] que usando la autoridad de Pablo pretende dar solución a la problemática que tenían las comunidades con la sociedad greco-romana.


En las deuteropaulinas el autor le pedía a la mujer sumisión en su casa, ahora el autor de las pastorales les está pidiendo sumisión en la iglesia, y esa sumisión trae consigo el que ellas ya no puedan ser lideresas de la comunidad, con esto el autor solucionaría no solo los problemas externos con la sociedad, sino también las tensiones internas en ella.[30]

Sobre esta combinación de negaciones Elsa Támez dice: “Cuando el autor de 1de Timoteo dice: “no consiento que la mujer enseñe”, se debe a que la mujer está enseñando. Cuando el autor dice: “que la mujer aprenda sin protestar y con gran respeto”, hay que leer detrás que la mujer no está callada, participa de todas las discusiones, puede disentir con respecto a afirmaciones que no cree desde su punto de vista, y no se comporta de forma sumisa frente al varón”[31]


En contraste Gordon D. Fee considera que el negar la autoridad de las mujeres

“en este contexto [el término] refleja, probablemente una vez más, el papel que desempañaban las mujeres en la propagación de los errores –o especulaciones– de los falsos maestros y, por tanto, ha de entenderse en estrecha conexión con la prohibición de enseñar.”[32]


Ambiente vital o Sitz im Lebem


A pesar de que la ideología patriarcal del imperio romano controlaba y juzgaba los actos de las mujeres, estas encontraban espacios tanto públicos como privados en los que ejercían poder estando en igualdad de condiciones con los varones. Una de estas opciones que se les presentaban a las mujeres como medio de cierta emancipación era el movimiento intrajudío de Jesús de Nazareth que les permitía enfocar sus anhelos de libertad hacia un grupo que tenía una propuesta alternativa al sistema dominante.[33]

Las mujeres acompañan a Jesús, entablando diálogos con Él e incluso discusiones. Fueron las mujeres quienes se encargaron de anunciar por primera vez la resurrección de Jesucristo. Su papel en la vida de Jesús y los estratos del cristianismo cercano a Él dan cuenta de la importancia que las mujeres tuvieron en las primeras décadas del cristianismo. Incluso Jesús al propender por los derechos de los vulnerables de la sociedad, entre ellos las mujeres, se ve en la necesidad de establecer un discurso radical frente a quienes simbolizan el patriarcado.[34]


El entorno patriarcal greco-romano trataba a las mujeres como instrumentos para obtener honor y como reproductoras, sin embargo, una de las maneras de escapar de dicho trato era uniéndose al grupo que representaba Jesús de Nazareth, en el cual ellas tenían igual capacidad de desenvolvimiento que los varones.


Existían varios conflictos tanto externos[35], como internos[36] y muchos de esos problemas se daban por la presencia de las mujeres en la comunidad y la forma en la que se comportaban, que no solo criticaban a los que se encuentran en el exterior de la comunidad, sino que también a quienes están en su interior, que aun cuando son cristianos hacen parte de la cultura patriarcal greco-romana. Los dirigentes y los benefactores, las mujeres líderes[37], los varones líderes, la combinación de pobres y adinerados, la censura moral que hacen los integrantes del cristianismo a sus hermanos, etc. Todo ello mezclado con los conflictos que se vivían con la sociedad patriarcal es un detonante que desembocaría en una solución definitiva para problemas internos y externos, [38] entiéndase convencer a la población cristiana femenina, por vía de la autoridad del nombre de Pablo y la ley (Torah), de seguir la normas impuestas por el imperio romano, en este caso, que la mujer debe permanecer sumisa, por ser inferior al hombre.


Los mandatos de silencio y sumisión por los que fue consultado Pablo por carta, son explícitos en la Torah o ley oral. La Mishnah dice que es pecado a una mujer hablar con cualquier hombre en las asambleas.[39] El historiador Josefo, en el s. I d.C., deduce de la Torah oral que la mujer, según la ley, es en todo inferior al hombre y que, por lo tanto, debe ser sumisa a él. Sin embargo, todo esto fue cambiado por Jesús y Pablo como misionero de Jesús defendía la igualdad de la mujer, claro está, en contexto eclesiástico; igualdad para ensenar, profetizar, etc. Las restricciones que expresara Pablo respecto a la mujer siempre se dan en el contexto matrimonial, no tienen que ver con restricción de su actividad eclesiástica ni de la recepción de los dones del Espíritu, y con que otros hombres tengan atribución sobre una mujer casada si no es su propio esposo.[40]

De hecho, la palabra γυναῖκες no solo significa mujeres, sino que también se traduce como esposa, lo que confirma que la prohibición, si alguna, no era en cuanto a la mujer como genero, sino como mujer/esposa que debía mantener su rol como mujer sumisa a su marido en el hogar y actuar con decoro en público.


Relación del pasaje con I de Timoteo 2:11.


Las ideas y el vocabulario del texto que estamos estudiando en 1 de Corintio 34 son similares a los de 1 Timoteo 2,11-15 en muchos aspectos.

Veamos paralelamente ambos textos bajo análisis.


1 Co 14,34-35 1 Tm 2, 11-12

34 las mujeres 11 mujer en silencio aprenda

(hai gynáikes) (gyné en hesyjìa manthanéto)

en las iglesias callen; en toda sujeción

(en táis ekklesíais sigátosan;) (en páse hypotagé;)

pues no les está permitido hablar, 12 pues enseñar a mujer no permito

(ou gàr epitrépetai autáis laléin,) (didáskein dè gynaikí ouk epitrépo)

sino que estén sujetas,

(allà hypotassésthosan,)

como también la ley dice.

(kathòs kài ho nómos légei.)

35 y si algo aprender desean,

(ei dè ti mathéin thélousin,)

en casa a sus propios esposos pregunten; ni ejercer autoridad sobre esposo,

(en óiko toùs idíous ándras eperotátosan;) (oudè authentéin andrós,)

pues indecoroso es (aisjròn gàr éstin)


Como podemos ver ambos pasajes dicen casi lo mismo, pero mas allá de las semejanzas en vocabulario e ideas, también son similares en que ambos recurren a la Torah (la Ley), específicamente a Génesis 3 y el relato de la transgresión de la primera pareja. En 1 Co 14:34 señala: “Sino que estén sujetas, como también la ley dice”, lo que muchos estudiosos lo interpretan como que se refiere a Génesis 3:16[41] donde indica “Hacia tu marido irá tu apetencia y él te dominará”.


Por otro lado, 1 Timoteo 2:15 señala: “Pero será salvada por la maternidad” aludiendo a Génesis 3:16 “Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos”. Más aún, en 1 Timoteo 2:14 el autor expresa: “Y Adán no fue engañado, sino que la mujer engañada a fondo en transgresión ha llegado a estar”. Esto es una clara referencia al relato de la transgresión en Génesis 3, según la interpretación del judaísmo, y también del cristianismo del siglo II en adelante. Ambos ponen sobre Eva la responsabilidad principal por el pecado.[42]


Finalmente, se relacionan en que existe consenso de que ambos pasajes no fueron escritos por Pablo, sino por un pseudoepigrafe[43] que usando la autoridad de Pablo pretende dar solución a la problemática que tenían las comunidades con la soc